Sepsis: la infección que avanza en horas y provoca 1 de cada 5 muertes en el mundo
Este domingo se conmemora el Día Mundial de la Sepsis: los especialistas insisten en que reconocer los síntomas a tiempo puede ser la diferencia entre la vida y la muerte.

Este domingo 13 de septiembre se conmemora el Día Mundial de la Sepsis, bajo el lema "Invertir en Sepsis, Salvar Vidas" que impulsa la Global Sepsis Alliance con el respaldo de la Organización Mundial de la Salud (OMS). La sepsis es la respuesta descontrolada del organismo frente a una infección, y según el estudio de referencia publicado en The Lancet sobre la Carga Global de Enfermedad, afecta a 48,9 millones de personas por año y provoca 11 millones de muertes: es decir, está detrás de 1 de cada 5 fallecimientos que ocurren en el planeta.
Cuando el cuerpo se convierte en su propio enemigo
La sepsis no es una enfermedad en sí misma, sino la reacción exagerada del sistema inmune ante una infección que ya está presente en el organismo: puede originarse en un cuadro tan común como una infección urinaria, una neumonía, una herida infectada o una complicación posquirúrgica. En lugar de combatir solo al agente invasor, el cuerpo libera una cascada de sustancias inflamatorias que terminan dañando sus propios tejidos y órganos.
Ese proceso puede derivar en shock séptico en cuestión de horas, con caída brusca de la presión arterial y falla progresiva de riñones, pulmones o corazón. Por eso los especialistas la describen como una carrera contra el tiempo: cuanto antes se identifica y se trata la infección de base, mayores son las chances de supervivencia.
Los grupos más vulnerables son los bebés, las personas mayores de 65 años, quienes atraviesan un tratamiento oncológico o tienen enfermedades crónicas como diabetes, y los pacientes internados con catéteres o heridas quirúrgicas. Para todos ellos, la prevención pasa por medidas simples: mantener al día el calendario de vacunación, cuidar la higiene de manos y curar correctamente cualquier herida hasta que cicatrice.
Las señales que exigen ir a la guardia sin demorar
Según el listado difundido por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, los signos de alarma incluyen fiebre, escalofríos o sensación de frío intenso, frecuencia cardíaca acelerada o pulso débil, y confusión o desorientación repentina, sobre todo en personas mayores.
A esa lista se suman la dificultad para respirar, un dolor o malestar extremo fuera de lo habitual, y la piel fría, húmeda, pálida o manchada. La combinación de dos o más de estos síntomas de sepsis en el contexto de una infección conocida (una herida, una cirugía reciente, una infección urinaria no tratada) es motivo suficiente para una consulta médica inmediata.
Las guías internacionales de tratamiento, como la Surviving Sepsis Campaign, insisten en que la sepsis debe tratarse como una emergencia tan urgente como un infarto: el inicio temprano de antibióticos y la reposición de líquidos en la primera hora de atención reducen de manera significativa el riesgo de muerte.
La Argentina, con una alerta propia sobre la mortalidad
Un análisis sobre mortalidad por sepsis en la Argentina entre 2005 y 2019 encontró que, si bien las muertes atribuidas de manera directa a esta causa bajaron un 18,8%, las muertes por causas potencialmente asociadas (neumonía, peritonitis y la propia sepsis) aumentaron un 30,6% en el mismo período, con una aceleración marcada después de 2011. La brecha entre provincias también es amplia: entre 2017 y 2019 la mortalidad varió de 65,7 a 167,2 cada 100.000 habitantes según la jurisdicción.
El estudio detectó además una fuerte disparidad etaria: mientras la mortalidad bajó 46% en menores de un año, en los mayores de 65 años aumentó 28,3%, un dato que los autores vinculan al envejecimiento poblacional y a la mayor carga de enfermedades crónicas en ese grupo. La razón de muertes entre adultos mayores y bebés pasó de 3,1 a 7,4 veces en dos décadas.
A nivel hospitalario, el estudio SATISEPSIS —liderado por la médica Elisa Estenssoro y publicado en la revista Critical Care Medicine— relevó 49 unidades de terapia intensiva en 12 jurisdicciones del país y determinó que los pacientes con sepsis representaron el 12,5% de los ingresos a terapia intensiva en apenas tres meses de seguimiento, lo que confirma el peso que esta condición tiene sobre el sistema de salud argentino.