Cáncer de pulmón: el caso del Papa León XIV y el chequeo que puede detectarlo a tiempo
Al Papa le encontraron el tumor en un control de rutina, sin síntomas, y en una etapa temprana: justo lo que busca la detección precoz del cáncer de pulmón.

El Vaticano confirmó esta semana que el Papa León XIV, de 71 años, tiene cáncer de pulmón. El martes 13 de octubre fue operado en el hospital Gemelli de Roma, donde el equipo de cirugía torácica que encabeza el profesor Stefano Margaritora le extirpó el lóbulo inferior del pulmón derecho. El análisis realizado durante la cirugía confirmó un adenocarcinoma pulmonar.
El dato que más llamó la atención de los especialistas es cómo empezó todo, el nódulo pulmonar apareció en un chequeo de rutina, antes de que hubiera cualquier síntoma. La noticia llega a pocas semanas de la visita del Pontífice a la Argentina, prevista por ahora para el 8 al 11 de noviembre.
Un nódulo que apareció antes que los síntomas
Fue el propio Papa quien lo contó a los fieles durante el Ángelus del domingo en la Plaza de San Pedro: “Los médicos encontraron un nódulo temprano y bien localizado en el pulmón”, dijo, según reprodujo la agencia Europa Press. El Vaticano, además, desmintió las versiones que atribuían el hallazgo a una inflamación.
La cirugía se hizo con técnica videoasistida, un abordaje mínimamente invasivo, y duró unos 90 minutos sin complicaciones, según el parte oficial. Desde la Santa Sede informaron que el posoperatorio evoluciona dentro de lo esperado: el Papa ya camina por su habitación, retomó su dieta habitual y hace fisioterapia respiratoria.
Se prevé una internación de alrededor de una semana y las audiencias quedaron suspendidas hasta el 20 de octubre. Especialistas consultados por la cadena CBS remarcaron que el pronóstico dependerá del análisis completo del tejido extirpado, por ejemplo si hubo compromiso de ganglios, y de los estudios moleculares que orienten cualquier tratamiento posterior.
El tumor que más vidas cobra en la Argentina
El caso del Papa es la excepción, no la regla. Según el Instituto Nacional del Cáncer (INC), el cáncer de pulmón es la primera causa de muerte por cáncer en el país y provoca más de 10.000 fallecimientos por año, alrededor del 16% de todas las muertes oncológicas. Se diagnostican, según estimaciones difundidas por especialistas, entre 12.000 y 13.000 casos nuevos al año.
El problema central es el momento del diagnóstico. En declaraciones a LN+, el cardiólogo Jorge Tartaglione señaló que el 75% de los casos llega tarde, cuando la enfermedad ya avanzó. En sus etapas iniciales, el tumor casi nunca da señales: no hay tos persistente, ni dolor, ni falta de aire que alerten a tiempo.
El principal factor de riesgo sigue siendo el tabaco: cerca del 80% de los casos se asocia al consumo de cigarrillos o a la exposición al humo ajeno. Pero también aparece en personas que nunca fumaron, vinculado a la contaminación del aire, el gas radón, el asbesto, los gases diésel y factores genéticos. De hecho, el adenocarcinoma, el tipo diagnosticado al Papa, es el más frecuente entre quienes no fuman.
Quiénes deberían hacerse la tomografía de baja dosis
La herramienta con más evidencia para la detección temprana del cáncer de pulmón es la tomografía computada de baja dosis. Según la Fundación Argentina del Tórax, el gran ensayo estadounidense NLST, con más de 53.000 participantes, mostró que este estudio reduce alrededor de un 20% la mortalidad por la enfermedad en población de riesgo.
Los criterios que difunde la Fundación Argentina del Tórax para hacerla en forma periódica son: tener más de 50 años, fumar actualmente o haber dejado hace menos de 15 años, y acumular una carga equivalente a 30 paquetes-año (por ejemplo, un atado por día durante 30 años). Es un estudio rápido, sin contraste y con una dosis de radiación mucho menor que una tomografía convencional.