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Cáncer de mama: los mitos que todavía alejan a las mujeres de la mamografía


En el marco de Octubre Rosa, organismos de salud y especialistas derriban las creencias más comunes que llevan a postergar el control.









Con Octubre Rosa en marcha, el mes de concientización sobre el cáncer de mama que impulsa la Organización Mundial de la Salud (OMS), vuelve a quedar en evidencia una paradoja: a pesar de las campañas, buena parte de las mujeres sigue postergando la mamografía por creencias que no tienen sustento científico. Según el Ministerio de Salud de la Nación, en el país se diagnostican cerca de 21.000 casos nuevos de cáncer de mama por año, y el 75% de esos diagnósticos se da en personas sin factores de riesgo conocidos.





¿Cuál es el mito que se escucha sobre el cáncer de mama?





La molestia asociada a la compresión del tejido mamario durante el estudio suele ser el primer motivo que aleja a las mujeres del control. Sin embargo, especialistas coinciden en que se trata de una molestia breve y tolerable para la gran mayoría de las pacientes, no de un dolor significativo, y que dura apenas los segundos que toma cada toma radiográfica.





Sobre la radiación, el miedo tampoco se condice con la evidencia: los equipos de mamografía actuales emiten una dosis mínima, muy por debajo de los umbrales de riesgo, y los estudios no representan un peligro cuando se realizan con indicación médica adecuada y con la frecuencia recomendada. El beneficio de detectar un tumor a tiempo supera ampliamente ese riesgo mínimo, según remarcan distintas sociedades científicas.





Otro mito frecuente es que las mujeres con implantes mamarios no pueden hacerse el estudio. En rigor, sí es posible: se utiliza una técnica de toma especial que permite evaluar el tejido mamario sin comprometer el implante, por lo que esa condición no debería ser una excusa para no controlarse.





¿Cuál es la creencia más extendida sobre el cáncer de mama?





Es, quizás, la creencia más extendida y una de las más riesgosas. Según datos del Ministerio de Salud, el 75% de los diagnósticos de cáncer de mama en el país corresponde a mujeres sin antecedentes familiares ni factores de riesgo identificados. Tener un familiar directo con la enfermedad aumenta la probabilidad, pero no tenerlo no es ninguna garantía de estar a salvo.





Tampoco es cierto que el cáncer de mama sea exclusivo de la menopausia o de mujeres de edad avanzada: aunque más del 70% de los casos se da en mujeres mayores de 50 años, también afecta a mujeres más jóvenes, lo que refuerza la importancia de prestar atención a cualquier cambio en el cuerpo, independientemente de la edad.





La edad a partir de la cual conviene empezar los controles puede variar según los antecedentes personales y familiares de cada mujer y las guías vigentes en cada jurisdicción. Por eso los especialistas recomiendan, más allá de cualquier número general, consultar con un profesional para definir cuándo y con qué frecuencia conviene empezar.


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