San Valentín y el síndrome de corazónroto: qué es y por qué puede serpeligroso


San Valentín no solo despierta emociones intensas, también puede estar relacionado con el
llamado síndrome de corazón roto, un cuadro cardíaco que imita un infarto y afecta
principalmente a mujeres mayores de 50 años.









Cada 14 de febrero, San Valentín pone en primer plano las emociones. Sin embargo, detrás de celebraciones, duelos o incluso sorpresas inesperadas, existe una condición médica real conocida como síndrome de Takotsubo o síndrome de corazón roto. Se trata de una alteración cardíaca aguda que puede confundirse con un infarto y que, según consensos internacionales y registros clínicos, representa entre el 1% y el 3% de los casos sospechados de infarto con elevación del ST.





San Valentín expone cómo las emociones intensas pueden afectar el corazón





El síndrome de corazón roto se caracteriza por una disfunción transitoria del ventrículo izquierdo, generalmente reversible, que suele desencadenarse tras un evento emocional o físico estresante. Duelo, discusiones, ansiedad extrema e incluso noticias positivas pueden actuar como disparadores.





Los estudios clínicos muestran que aproximadamente el 90% de los casos se presentan en mujeres, con una edad promedio entre los 67 y 70 años. Además, cerca de un tercio de los pacientes no identifica un desencadenante claro.





Aunque los síntomas son similares a los de un infarto, no existe una obstrucción coronaria culpable que explique el cuadro, lo que permite diferenciarlo mediante estudios como la coronariografía y la resonancia cardíaca.





San Valentín recuerda que el síndrome de corazón roto no es un cuadro benigno





Lejos de ser una simple reacción emocional, este síndrome puede generar complicaciones graves como arritmias, insuficiencia cardíaca e incluso shock cardiogénico. Documentos de consenso europeo e internacional advierten que la mortalidad y las complicaciones intrahospitalarias pueden ser comparables a las de un síndrome coronario agudo tradicional.





En bases de datos de Estados Unidos, las hospitalizaciones por esta causa aumentaron de manera significativa entre 2007 y 2012. Además, la recurrencia se estima en aproximadamente 1,8% por paciente al año.





Si bien la función cardíaca suele recuperarse en semanas, el impacto físico y emocional puede persistir, por lo que los especialistas recomiendan seguimiento médico y, en algunos casos, rehabilitación cardio-psicológica.






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