Estrés post-vacacional: por qué te sentís agotado al volver al trabajo y cómo evitarlo


Volver al trabajo después del descanso puede generar estrés post-vacacional con síntomas como agotamiento, ansiedad y malestar. Descubrí cómo afecta el cortisol y qué hacer para reducir sus efectos.









El regreso a la rutina tras las vacaciones suele venir acompañado de un combo difícil: cansancio, irritabilidad y falta de motivación. Aunque muchos creen que se trata solo de una “cuestión de actitud”, lo cierto es que existe una explicación fisiológica detrás del estrés post-vacacional, relacionada con el aumento de cortisol y adrenalina. Estos cambios hormonales impactan de lleno en el estado de ánimo y pueden generar consecuencias si se sostienen en el tiempo. En esta nota te contamos qué ocurre en el cuerpo al volver al trabajo y qué estrategias científicas ayudan a volver sin tanto desgaste.










El cuerpo reaccionó con estrés al volver a la rutina laboral





Durante las vacaciones, el cuerpo entra en un estado de reposo fisiológico: se activan neurotransmisores como la dopamina y la serotonina, mientras descienden las hormonas del estrés. Sin embargo, al retomar las responsabilidades, se genera un pico de cortisol y adrenalina que puede provocar ansiedad, fatiga y desánimo.





Especialistas en salud mental explican que esta subida hormonal ocurre porque el cuerpo activa su sistema de alerta, lo que genera una sensación de amenaza o sobrecarga emocional, incluso si la persona no está bajo presión directa. Según encuestas en Chile, un 58% de los trabajadores sienten que no descansaron lo suficiente, lo que refuerza la idea de que el estrés aparece apenas comienza la semana laboral.





“El descenso de la dopamina tras las vacaciones, junto con el aumento del cortisol, dificulta la transición”, explicó un psicólogo clínico al referirse a este fenómeno, que suele durar entre unos días y dos semanas si no se cronifica.










Técnicas respaldadas por la ciencia ayudaron a reducir el cortisol





Frente a este panorama, diversas investigaciones han demostrado que es posible reducir el impacto del estrés post-vacacional con estrategias simples pero efectivas. Una de las más recomendadas es realizar actividad física moderada y regular, ya que el ejercicio aeróbico ayuda a bajar el cortisol y estimula endorfinas, generando una sensación de bienestar.





Otra clave fundamental es el descanso de calidad. Dormir entre 7 y 8 horas por noche permite que el sistema nervioso se recupere y regula la producción hormonal. Estudios indican que la falta de sueño puede elevar el cortisol entre un 37% y 45%, lo que empeora los síntomas de estrés.





También se recomienda evitar el exceso de cafeína, mantener una alimentación saludable y aplicar técnicas de relajación como mindfulness o respiración profunda, que activan el sistema nervioso parasimpático y favorecen la calma. Además, pasar tiempo en contacto con la naturaleza o con personas cercanas funciona como un amortiguador emocional y reduce la tensión acumulada.





“Dormir bien, moverse, relajarse y tener vínculos positivos son las mejores herramientas para bajar el cortisol y recuperar el equilibrio”, aseguró un experto de la Universidad de Rosario, destacando el rol del estilo de vida en la salud emocional.


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