La expansión del hantavirus en Argentina encendió las alertas sanitarias en 2026


El hantavirus en Argentina mantiene en alerta al sistema sanitario tras el aumento de casos registrados en 2025-2026. Especialistas advierten por la circulación del virus Andes Sur, la transmisión interhumana y el impacto del cambio climático en las zonas de riesgo.









La hantavirosis volvió a ocupar un lugar central en la agenda sanitaria argentina luego de que el Ministerio de Salud confirmara más de 100 casos en la temporada epidemiológica 2025-2026. La enfermedad, causada por el Orthohantavirus, presenta una elevada letalidad y puede evolucionar rápidamente hacia un síndrome cardiopulmonar grave. Además, los expertos siguen de cerca la circulación del virus Andes Sur, la única variante del mundo con transmisión comprobada entre personas.





El hantavirus en Argentina aumentó los casos y preocupa por la transmisión humana





El último Boletín Epidemiológico Nacional informó 102 casos confirmados y 32 fallecidos en distintas provincias del país. Las regiones más afectadas fueron Buenos Aires, Salta y la Patagonia, donde circula el virus Andes Sur.





Según los especialistas del Instituto Malbrán, la principal vía de contagio continúa siendo la inhalación de partículas virales presentes en excretas de roedores silvestres. Sin embargo, desde el histórico brote registrado en El Bolsón y Lago Puelo durante los años noventa, quedó demostrada la posibilidad de transmisión entre humanos en contactos estrechos y prolongados.





Durante 2026, uno de los episodios que más inquietud generó fue el brote detectado en el crucero internacional MV Hondius, vinculado a turistas que habían recorrido zonas endémicas del sur argentino.





Los expertos recomendaron reforzar la prevención contra el hantavirus





Frente al crecimiento de casos, las autoridades sanitarias insistieron en extremar las medidas preventivas en áreas rurales, boscosas y turísticas. Ventilar ambientes cerrados, evitar barrer en seco y utilizar lavandina para desinfectar son algunas de las principales recomendaciones.





También se aconseja mantener el pasto corto alrededor de las viviendas, almacenar alimentos en recipientes herméticos y usar protección respiratoria en tareas de limpieza o desmalezamiento.





Investigadores señalaron además que el cambio climático y las alteraciones ambientales favorecen el desplazamiento de los roedores hacia zonas habitadas, aumentando el riesgo de exposición humana.






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